
Esther Solano
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Partir la casa en dos - Esther Solano
La grieta se abre, la casa queda partida en dos. La línea divisoria no es lisa. Se resquebrajan las habitaciones, los estantes, caen los libros por los suelos, las fotografías, los platos, se rompen al caer, con estrépito, como antes rasgaba el aire las risas de los niños. Ese crujido es sordo, como un gigante que gime de dolor. Después, llantos sonoros y con hipos, lágrimas que ruedan por las mejillas, abundantes. Y al final, el silencio. El agua se escapa de las tub





























